Han Solo: Una historia de Star Wars

Han Solo: Una historia de Star Wars,2 también Han Solo o Solo (del título en inglés Solo: A Star Wars Story), es una película estadounidense de 2018 perteneciente al género espacial, centrada en Han Solo, un personaje de la franquicia de Star Wars, producida por Lucasfilm y distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures.
Sinopsis Han Solo: Una historia de Star Wars
Han Solo: Una Historia de Star Wars es una nueva aventura del sinvergüenza y contrabandista más conocido de la galaxia, a bordo del Halcón Milenario y en un viaje a una galaxia muy lejana. A través de una serie de aventuras en un submundo criminal oscuro y peligroso, Han Solo se hace amigo de su futuro copiloto Chewbacca y conoce al conocido jugador Lando Calrissian, en un viaje que marcará el camino de uno de los héroes más improbables de la saga de Star Wars. La película se sitúa muchos años antes que Han conociera a Luke Skywalker y a Obi Wan Kenobi en Una nueva esperanza y mucho antes de los acontecimientos ocurridos en Rogue One.Ya lo ha dicho todo el mundo, pero hay que insistir, aunque sea una obviedad: Alden Ehrenreich no es Harrison Ford y, por desgracia, tampoco es Han Solo; o al menos no el Han Solo que todos conocíamos y amábamos.
El joven se esfuerza, pero no logra transmitir aquella entrañable actitud canallesca de Ford, esa imagen de fría e intocable estrella del rock que, en el fondo, ocultaba un gran corazón y enamoraba a princesas del espacio. No, Alden Ehrenreich no tiene gracia, no tiene magnetismo, no llena la pantalla, apenas consigue que nos interesemos por Han Solo. El carisma no es demasiado fuerte en él, que diría Yoda. Es un blandito, dirán muchos otros.
Entonces, si el personaje principal falla precisamente en una película que lleva su nombre, el desastre parece claro, ¿no? Muchos así lo piensan, pero lo cierto es que el filme tiene ingredientes más que suficientes para contentar a los fans y entretener también a los que no lo son a lo largo de más de dos horas de vistosas peripecias visuales.
En sus periplos por el universo, tratando de encontrar su camino y convertirse en el mejor piloto de la galaxia, Han Solo nos regala algunos de los momentos icónicos que todo el mundo esperaba ver (y otros que nadie esperaba, pero están): el origen de su apellido, el inicio de su amistad con Chewbacca, su primer encuentro con Lando Calrissian, la historia de cómo le ganó a este el Halcón Milenario, cómo superó el récord del famoso corredor de Kessel y dónde obtuvo su pistola blaster, amén de algunas referencias a secuencias clásicas como aquella de quién disparó primero o su famosa respuesta: "Lo sé".
Más allá de todos estos guiños, cuya gracia radica más en la mitología de la propia saga que en el talento en la dirección de un Ron Howard más genérico que nunca, el largometraje tiene mucho que agradecer a su elenco de secundarios. Son ellos los que consiguen que la aventura fluya y que el espectador no se aburra.
Qi'ra, el personaje que interpreta Emilia Clarke, es quizá el que menos gracia tiene. Y, aun así, el primer interés amoroso de Han Solo alberga más profundidad y complejidad que el aspirante a cazarrecompensas.
Mucho mejor está Woody Harrelson como Tobias Beckett, un tipo enigmático que camina por la línea entre el bien y el mal. Además de esta dualidad, Beckett consigue mostrar en solo unos minutos una historia de amor más creíble y adulta que la de los protagonistas. Los guionistas han dicho que el personaje está inspirado en Long John Silver, el pirata antagonista de La isla del tesoro. Su esencia la tiene, también en su relación con Solo quien, por seguir con la analogía literaria, es claramente el joven Jim Hawkins.
Pero las verdaderas estrellas de la película son el Lando Calrissian de Donald Glover y su compañera androide L3-37, la gran revelación del filme. Calrissian parece poseer todas las virtudes que debería tener Solo: es pícaro, seductor, divertido...
Por otro lado, L3 es un droide femenino activista con alma humana que lucha por los derechos de los robots y que posee las que son, con diferencia, las mejores frases de todo el metraje, desternillantes y reflexivas a la par. Eso sí, si se piensa fríamente, no dice mucho a favor de la película que lo mejor sea un ser digital que solo aparece en un puñado de secuencias.
a lo ha dicho todo el
mundo, pero hay que insistir, aunque sea una obviedad: Alden Ehrenreich
no es Harrison Ford y, por desgracia, tampoco es Han Solo; o al menos no
el Han Solo que todos conocíamos y amábamos.
El joven se esfuerza, pero no logra transmitir aquella entrañable
actitud canallesca de Ford, esa imagen de fría e intocable estrella del
rock que, en el fondo, ocultaba un gran corazón y enamoraba a princesas
del espacio. No, Alden Ehrenreich no tiene gracia, no tiene magnetismo,
no llena la pantalla, apenas consigue que nos interesemos por Han Solo.
El carisma no es demasiado fuerte en él, que diría Yoda. Es un blandito,
dirán muchos otros.
Entonces, si el personaje principal falla precisamente en una película
que lleva su nombre, el desastre parece claro, ¿no? Muchos así lo
piensan, pero lo cierto es que el filme tiene ingredientes más que
suficientes para contentar a los fans y entretener también a los que no
lo son a lo largo de más de dos horas de vistosas peripecias visuales.
En sus periplos por el universo, tratando de encontrar su camino y
convertirse en el mejor piloto de la galaxia, Han Solo nos regala
algunos de los momentos icónicos que todo el mundo esperaba ver (y otros
que nadie esperaba, pero están): el origen de su apellido, el inicio de
su amistad con Chewbacca, su primer encuentro con Lando Calrissian, la
historia de cómo le ganó a este el Halcón Milenario, cómo superó el
récord del famoso corredor de Kessel y dónde obtuvo su pistola blaster,
amén de algunas referencias a secuencias clásicas como aquella de quién
disparó primero o su famosa respuesta: "Lo sé".
Más allá de todos estos guiños, cuya gracia radica más en la mitología
de la propia saga que en el talento en la dirección de un Ron Howard más
genérico que nunca, el largometraje tiene mucho que agradecer a su
elenco de secundarios. Son ellos los que consiguen que la aventura fluya
y que el espectador no se aburra.
Qi'ra, el personaje que interpreta Emilia Clarke, es quizá el que menos
gracia tiene. Y, aun así, el primer interés amoroso de Han Solo alberga
más profundidad y complejidad que el aspirante a cazarrecompensas.
Mucho mejor está Woody Harrelson como Tobias Beckett, un tipo enigmático
que camina por la línea entre el bien y el mal. Además de esta
dualidad, Beckett consigue mostrar en solo unos minutos una historia de
amor más creíble y adulta que la de los protagonistas. Los guionistas
han dicho que el personaje está inspirado en Long John Silver, el pirata
antagonista de La isla del tesoro. Su esencia la tiene, también en su
relación con Solo quien, por seguir con la analogía literaria, es
claramente el joven Jim Hawkins.
Pero las verdaderas estrellas de la película son el Lando Calrissian de
Donald Glover y su compañera androide L3-37, la gran revelación del
filme. Calrissian parece poseer todas las virtudes que debería tener
Solo: es pícaro, seductor, divertido...
Por otro lado, L3 es un droide femenino activista con alma humana que
lucha por los derechos de los robots y que posee las que son, con
diferencia, las mejores frases de todo el metraje, desternillantes y
reflexivas a la par. Eso sí, si se piensa fríamente, no dice mucho a
favor de la película que lo mejor sea un ser digital que solo aparece en
un puñado de secuencias.
Al menos este spin-off consigue algo que el primero no logró:
entretener. Rogue One tenía una buena premisa, pero aburría a los ewoks.
Aquí al menos hay risas y espectáculo. ¡Ah! Y un cameo aparentemente
imposible que confundirá a todos los que no hayan visto la serie animada
The Clone Wars.
Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/3350119/0/critica-han-solo-una-historia-de-star-wars/#xtor=AD-15&xts=467263
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